El esparto

Artesanía del esparto

Botella forrada con esparto

La artesanía del esparto comienza con los meses estivales. Gramínea como es, alcanza su sazón en el centro del verano (julio y agosto). Situados ante una atocha (nombre común de la espartera), se reúnen varias hojas (de 20 a 30) que se enrollan sobre un "palillo" pequeño, del que se tira enérgicamente y hacia arriba en la dirección de aquellas hasta arrancarlas del tallo. Es un método rápido de extraer los ramos, pero con frecuencia llega a desprenderse también parte de la cepa inferior. Además, las finas “colas” superiores de las hojas quedarán dañadas por el "palillo", "cogeor" o "talisa". Otro modo de recolección menos agresivo para la planta sería: reunidas en un ramo de 8 a 10 hojas, se aprietan con la mano fuertemente y se tira hacia arriba enérgicamente. Aunque es un trabajo más lento que el anterior daña menos las hojas.

SECADO Y CURACIÓN

Salvamanteles de esparto

Tras la recolección de muchas hojas, en el mismo terreno se procede a la limpieza y selección, desechando las piezas secas, partidas o dañadas. Los espartos recolectados se agrupan de nuevo en pequeños mazos que permitan ser expuestos al sol convenientemente durante 40 días. Es importante para que el esparto se “cure” y torne su color hacia el amarillo pálido propio.

TRATAMIENTOS

Una vez curadas las hojas de esparto, estas podrán seguir dos caminos, según sea para trabajarlo directamente como esparto crudo o para hacerlo en forma de esparto "picao":

Cachulero de esparto
  • + El esparto crudo.

    Puesto que está seco ha de ser remojado uno o dos días antes de trabajarlo para que recupere la flexibilidad necesaria. Es apropiado para confeccionar la pleita, el cordelillo, el punto de cofín y las labores de cachuleros (también llamados cernachos) –artes para coger caracoles-.

  • + El esparto "picao".

    Tras el secado propio del esparto crudo, habrá que sumergir los haces en agua unos 40 días para que adquieran más resistencia. Transcurrido este tiempo, se deja secar y se procede al picado de las hojas. Con una maza de madera (generalmente de encina) se golpea repetida e insistentemente contra un tronco (de almendro, pino o similar) hasta que las múltiples fibrillas que conforman las hojas queden separadas. Ya estamos ante la fibra preparada para ser trabajada. (Ver más detalles en la sección de este sitio "El esparto")

 

LABORES

Capazo de esparto

· El esparto crudo se tejerá en anchas tiras (pleita) formadas por tantos ramales como se desee, siempre que sean impares (los más usuales están comprendidos ente 13 y 19). Cada ramal está formado a su vez por 4, 5 ó 6 espartos. Esta larga cinta configurará las cestas, capazos, alfombras, tizneros y otros objetos, según voluntad y criterio del artesano.

· El esparto "picao" se destina a tejer guita (cuerda formada por 3 ramales) y soga cerneja –también recincho o tomiza en algunos lugares de La Mancha- (formada por 5 ó 7 ramales). Se tejen, así mismo, los soguillos de 4, 5 y 8 ramales. Los de 8 ramales destacan por el resultado; es una cuerda de sección cuadrada, utilizados frecuentemente como ramalera para las bestias.

A partir de aquí, el artesano, depositario de un saber ancestral, conjuga a voluntad la manufactura del esparto crudo con la del esparto “picao”. El resultado será fruto del esmero, paciencia y meticulosidad de cada uno.

1.- Labores de pleita

2.- Otros tipos de labores

La labor de cofín se empleaba en almazaras y bodegas. Se tejían grandes círculos en los que se depositaba la oliva o la uva. Una vez apiladas muchas piezas se accionaba la prensa y el líquido -aceite o mosto- se colaba por los intersticios de la labor. En ciertos lugares punto de capacho

Con el punto de colmena se hacían los antiguos corchos o colmenas. Eran grandes cilindros en donde habitaban las abejas.

El punto de cordelillo es la labor que más simula al tejido del mimbre. Donde este escaseaba o no había, se confeccionaba este tipo de labor con esparto. Son piezas un poco lentas de tejer pero muy vistosas por su fina trama y acabado. También llamado tejido en peine o filete.

El punto de garbanzo resultaba útil, sencillo y seguro para el forrado de botellas y garrafas pequeñas de agua en los duros quehaceres agrícolas. Es un punto muy amable.

El recinchillo es un punto que escasea bastante en las labores domésticas porque es una labor muy entretenida y lenta. Su efecto es muy agradable. Es una labor de cinco ramales.

..."el que va sabiendo más particularidades en un oficio o arte siempre va a oscuras, no por su saber primero, porque, si aquél no dejase atrás, nunca saldría de él ni aprovecharía en más".

(San Juan de la Cruz."Noche Oscura", canción 2ª, libro 2º, capítulo 16, parte 8ª)

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